Por Manasi Ganga devi dasi
A medida que se intensificaba el debate sobre el rol de la mujer en ISKCON, la revista Back to Godhead, en la edición del mes de enero de 1991, publicó cinco artículos sobre el tema. Este es el cuarto artículo en la lista:
La primera actividad de prédica a la que asistí después de haber sido iniciada fue una experiencia que siempre recordaré. En el otoño de 1988, me dirigí junto a varios devotos hacia el campus de la Universidad de Temple, en el centro de la ciudad de Filadelfia. Íbamos equipados con kartalas, tarjetas con el mantra, prasadam y libros. La clase vespertina sobre los nuevos movimientos religiosos se llenó en su mayoría de adultos. A excepción de un estudiante poco amigable (un defensor del impersonalismo), el grupo respondió bien a la charla que dio Ravindra Svarupa Prabhu. Los estudiantes hicieron preguntas reflexivas y profundas. Incluso después de 2 horas, las manos seguían alzándose en el aire.
Estaba disfrutando mucho del diálogo animado y rápido, especialmente de la destreza filosófica con la que Ravindra Svarupa Prabhu derrotó al antagonista que se cebaba con él. Pero entonces una mujer de la clase se dirigió bruscamente a mí y dijo: «Quiero hacer esta pregunta a la única mujer miembro de su organización presente. Tengo la impresión de que la iglesia de ISKCON es machista. Solo he visto hombres desempeñando el papel de maestros. ¿Cuál es el papel de las mujeres en su iglesia? ¿Tienen alguna función en la enseñanza?»
Tragué saliva lamentando no haberme sentado en una silla menos visible. El “tema de las mujeres” en ISKCON había provocado muchos debates acalorados entre los devotos, y para mí era bastante delicado. Hubiera preferido evitar por completo el tema, pero me encontraba en el centro del escenario con cuarenta personas esperando a mi respuesta.
Mi corazón se aceleró mientras hacía un rápido inventario de mis escasos conocimientos sobre la conciencia de Krishna, buscando una respuesta que satisficiera tanto a la persona que preguntaba como a mí. Después de todo, el análisis de la estudiante iba al grano: no se había animado a las mujeres a asumir un liderazgo visible en el movimiento Hare Krishna. ¿Cómo iba a explicar por qué era así?
Mi mente recorrió los años que pasé buscando la filosofía ideal que pudiera acabar con el sufrimiento y la explotación a los que se enfrentan millones de mujeres cada día. Había evolucionado desde una perspectiva feminista (considerando a «los hombres y las instituciones patriarcales» como el enemigo), pasando por el marxismo-leninismo (viendo a «los capitalistas y su Estado» como el enemigo), hasta encontrar finalmente la conciencia de Krishna (viendo a «maya y mis propias impurezas» como el enemigo). Mi objetivo era encontrar una sociedad verdaderamente armoniosa en la que todas las personas, incluidas las mujeres, pudieran vivir con cuidado y respeto mutuos y prosperar al máximo de su potencial. Recientemente había llegado a la conclusión de que esa sociedad solo podía ser aquella en la que renunciáramos al egocentrismo y situáramos a Krishna en el centro de nuestras vidas.
Mientras me preparaba para hablar, me sorprendió la ironía del momento. Aunque sentía que, tras años de búsqueda, había encontrado mi hogar en ISKCON, seguía sintiendo los prejuicios hacia las mujeres que habían iniciado mi búsqueda de la verdad años atrás. Pero ahora, en lugar de ver a los hombres como el enemigo, ellos me veían a mí como el enemigo, como «Maya Devi», o la ilusión personificada.
Ser vista como una encarnación del pecado a los ojos de algunos devotos hombres no habría sido tan malo si hubiera acabado ahí. Pero debido a que me consideraban como una tentadora en primer lugar y una devota en segundo lugar, se me negaron sutil y abiertamente una serie de actividades espirituales que yo entendía que me habían sido dadas por Srila Prabhupada. Esto dio lugar a una dicotomía frustrante. Por un lado, se me permitía limpiar, cocinar y hacer guirnaldas de flores, servicios que disfrutaba. Pero por otro lado me dijeron que por ser mujer perturbaría las mentes de los hombres (es decir, los agitaría sexualmente) si en su presencia cantaba japa en la sala del templo, dirigía kirtana, me ponía de pie cerca de las Deidades durante el arati, ofrecía puja a Srila Prabhupada, daba clases de Srimad-Bhagavatam, participaba en los niveles superiores de administración, etc. Esta dicotomía me hacía sentir excluida y un poco esquizoide, porque quería sobresalir en todas las actividades, no solo en aquellas designadas estereotípicamente como femeninas.
Se supone que ISKCON es una casa en la que todo el mundo puede vivir, así que debe haber espacio para todo mi ser, no solo para la parte que encaja con el estereotipo de mujer. Srila Prabhupada enseñó que el Señor Chaitanya rechazó el sistema de castas y ratificó la emancipación espiritual para todos. Esta emancipación es el corazón y el alma del movimiento de sankirtana del Señor Chaitanya, y ese es el motivo por el que Srila Prabhupada vino a Occidente. Srila Prabhupada confirma que todos pueden ser vaishnavas:
A veces, gente envidiosa critica el movimiento para la conciencia de Krishna porque ocupa por igual a muchachos y muchachas en la distribución del amor por Dios. Sin saber que los jóvenes de los países de Europa y América se tratan con gran libertad, estos insensatos y bribones critican a los jóvenes del movimiento para la conciencia de Krishna por tratarse abiertamente. Pero estos bribones tendrían que considerar que no se pueden cambiar de pronto las costumbres sociales de una comunidad. Sin embargo, puesto que tanto varones como mujeres están siendo entrenados para predicar, estas jóvenes no son muchachas corrientes, sino que son tan valiosas como sus hermanos que predican la conciencia de Krishna. Por tanto, ocupar a ambos en actividades totalmente trascendentales es un plan destinado a extender el movimiento para la conciencia de Krishna. Estos insensatos envidiosos que critican el trato entre los jóvenes, tendrán que contentarse con su propia insensatez, porque ellos no pueden pensar en cómo propagar la conciencia de Krishna adoptando unos medios que sean favorables a este propósito. Sus métodos estereotipados no ayudarán nunca a propagar la conciencia de Krishna.
Caitanya-Caritamrita Adi-lila 7.31-32, significado
Si Srila Prabhupada acepta por igual a hombres y mujeres, entonces, ¿cómo puedo obtener la emancipación y darlo todo de mí en el movimiento de sankirtana del Señor Chaitanya?
Desafortunadamente, hace dos años no sabía cómo responder a esa pregunta. Reconocí que, en principio, no hay ningún servicio del que se excluya a una mujer, pero que en la práctica se nos disuade en algunos aspectos. Pero sentí que mi respuesta fue incompleta.
Cuando sonó el timbre para terminar la clase, me fui con los otros devotos y devotas fortalecida con una nueva resolución: por el bien de la prédica, aprendería a responder esa pregunta. Dos años después, mientras continúo esforzándome para seguir el proceso que Srila Prabhupada nos dio, esa respuesta se está volviendo más clara para mí:
Hoy le diría a la estudiante: «Sí, hay hombres en ISKCON con un comportamiento machista, y ese es un problema que se necesita abordar, pero eso no significa que la iglesia de ISKCON sea machista. Srila Prabhupada, siendo un devoto puro, estaba por encima de las dualidades de masculino y femenino. Así que en ese sentido sus enseñanzas son radicales. Nos trajo el regalo de los Vedas, que enseñan que el propósito de la vida humana es darse cuenta de que no somos este cuerpo sino almas espirituales destinadas a servir a Krishna. Los Vedas nos enseñan cómo alcanzar esta meta y liberarnos de la vida sexual, que es la causa de la muerte.
“Para elevarnos por encima de la dualidad de lo masculino y lo femenino, tenemos que comprender que la mente del alma condicionada es perversa, porque está impregnada de las modalidades de la naturaleza material. La mente busca muchas maneras de ser la disfrutadora, tanto burda como sutilmente. Incluso puede engañarnos para que queramos llegar a ser espiritualmente avanzados para poder disfrutar de la fama, el respeto, la potencia mística, muchos seguidores, etc. La mente condicionada se aferra a cualquier cosa que le haga sentirse superior a los demás.
“En ISKCON, algunos hombres encuentran satisfacción mental en creerse superiores a las mujeres. Bueno, ¿de dónde viene este sentido de superioridad? ¿Acaso Krishna nos habla desde el interior a través de la Superalma, o nuestra mente está sutilmente influenciada por la lujuria, la codicia y la ira porque el falso ego en nosotros quiere sentirse importante?
“Para determinar honestamente el origen de nuestros pensamientos y sentimientos, tenemos que acudir al guruy al shastra y estudiar cuidadosamente lo que dicen. En el capítulo catorce del Bhagavad-gita, titulado Las tres modalidades de la naturaleza material, se ofrece una descripción de cómo nuestra mente está condicionada. Allí Krishna habla en detalle sobre las categorías que ideó para el funcionamiento de la naturaleza material: pasión, bondad e ignorancia. Se ajustan, respectivamente, al ciclo básico de la naturaleza: creación, mantenimiento y destrucción.
“Cuando un alma toma un cuerpo material, se ve obligada a actuar según una o varias de estas tres modalidades. Y estas modalidades actúan en todo tipo de formas complicadas.
“Las modalidades de la naturaleza afectan todo, incluso la psicología humana. En la modalidad de la pasión la mente salta de un lado a otro, incapaz de quedarse quieta. Esta mente inquieta, agitada, activa y con deseo de crear, encuentra su máxima expresión en el acto sexual.
“En la modalidad de la bondad las cosas se mantienen, ya la persona está tranquila, pacífica y reflexiva. Solo es posible tener conocimiento y capacidad de ver las cosas tal como son solo en esta modalidad. Es el peldaño hacia la conciencia espiritual.
“En la modalidad de la ignorancia a la persona no le importa nada. La mente no es ni activa ni reflexiva. Es inerte. Este es el estado alcanzado a través de los intoxicantes.
“Al estudiar este capítulo del Bhagavad-gita podemos aprender a reconocer estas modalidades en nosotros mismos y comprender cómo nos afectan. Si un hombre actúa para afirmar su superioridad sobre las mujeres, está claramente bajo la influencia de las modalidades.
“En la modalidad de la bondad, una persona cultiva el conocimiento mediante el desapego, lo que conlleva un sentido de superioridad benéfica sobre los menos conocedores. Pero en la pasión, una persona busca agresivamente algún tipo de posición o control sobre los demás. Y en la ignorancia puede ser colérica y violenta.
“De esto se podría deducir que, cuando un devoto hombre no quiere escuchar a una mujer cualificada dar clase, dirigir kirtana, etc., protestando porque su mente se agita, él está afectado por la modalidad de la pasión.
“Pero el chovinismo, el deseo de sentirse superior a los demás (racialmente, sexualmente o de cualquier manera) es la antítesis de la vida espiritual. Una persona trascendental no solo ve a todas las entidades vivientes como partes iguales y parcelas de Krishna, sino que, debido a la humildad, ve a todas las demás personas devotas como mejores servidoras de Krishna.
“Con esta comprensión de lo que hace que algunos devotos hombres discriminen a las mujeres, estoy más capacitada para mirar en mi interior, ya que me enfrento a una lucha similar: aprender a controlar mi mente y elevarme por encima de la dualidad de ver a los hombres como los que me excluyen del servicio devocional. Debo mirar la fuente de mi ira e insatisfacción, porque en última instancia, los medios para salir de este mundo material no le son negados injustamente a nadie que desee hacerlo. En cuanto deseamos sinceramente salir de este mundo material, Krishna hace todos los arreglos posibles, y nadie ni nada puede interponerse en el camino de Krishna, ni siquiera el falso ego masculino. Puede que la facilidad para el servicio devocional venga en una forma que no esperamos, pero estará allí. Eso lo garantiza Krishna.
“Naturalmente, las pruebas llegarán, y esas pruebas están hechas a medida con una precisión asombrosa para azuzar al falso ego. Para mí, aprender a evitar enredarme en los falsos egos de los demás ha sido el mayor reto que he tenido que afrontar. Pero creo que con la misericordia del Señor Chaitanya es posible superar ese desafío.
“Debido a Su misericordia, el Señor Chaitanya ha abierto de par en par el gran tesoro del conocimiento para que todos disfrutemos de él a manos llenas. Al distribuir el santo nombre a los millones de almas perdidas, Krishna nos ayuda a trascender las dualidades de lo masculino y lo femenino causadas por las modalidades de la naturaleza material. Y si nos tomamos a pecho Su misión, los estudiantes universitarios pronto dejarán de preguntar: «¿Dónde están tus profesoras?»

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