Construyendo un ISKCON supremamente atractivo

Por Pranada dasi

El siguiente documento se presentó en la tercera Conferencia anual de Comunicaciones de ISKCON, en Radhadesh, Bélgica, en 1992. Fue la primera vez que una mujer habló en esa conferencia. Después se publicó en el primer volumen de ISKCON Communication Journal.

En los últimos diez años, he experimentado un dolor creciente al ver a las personas devotas (adultos y niños) abandonar el movimiento para la conciencia de Krishna. Cada vez que alguien que conozco se va, siento una profunda pérdida y mi corazón se rompe. Prabhupada dijo una vez que no hay que sorprenderse de que las personas devotas se vayan, sino que hay que sorprenderse de que se queden, así que no debería sorprendernos que hayamos perdido miles de personas a lo largo de los años (quizás más que el número total de personas que hay actualmente en nuestros templos). Pero Prabhupada no se tomaba a la ligera que una persona devota se fuera. En una carta a Upendra escribió: “Siempre estoy pensando en aquellos que han dejado la Sociedad”. El corazón de Prabhupada estaba con los que se fueron y quería que volvieran. Señaló que las personas devotas son almas raras y que cada uno de nosotros se formó con gran dificultad. Muchas veces nos dijo que no rechazáramos a los miembros de la comunidad tan rápidamente, sino que los reformáramos, lo que requiere gran habilidad y tacto.

Cada persona tiene libre albedrío y, por lo tanto, nosotros, como sociedad, no podemos asumir toda la responsabilidad por las acciones de los demás; sin embargo, a partir de mis años de observar a las personas devotas que se van y de hablar con ellas sobre los motivos por los que lo hiciieron, he determinado que cada uno de nosotros tiene que asumir cierta responsabilidad. En muchos casos, si hubiera habido relaciones estrechas con otras personas, o un trato amable cuando alguien estaba pasando por una dificultad, la persona no se habría ido.

En una clase el pasado noviembre en Vrndavan, Narayana Maharaja expresó sus sentimientos: “Siempre rezo para que aquellos que han dejado ISKCON, vuelvan a ISKCON. También deberían dejarles claro que consideran una prioridad que vuelvan. Si los veo a todos juntos, en poco tiempo su misión de Prabhupada se extenderán más y más en este mundo”. 

Mi oración es que un día, cada individuo en ISKCON pueda romper las barreras que impiden que nuestra familia se una para difundir la conciencia de Krishna por Srila Prabhupada. Los invito a unirse a mí en esta oración y meditación.

El título de este ensayo es algo engañoso. Después de todo, Prabhupada ya ha creado ISKCON; y debido a que ISKCON es el movimiento del Señor Chaitanya y por lo tanto no es diferente de Él, es supremamente atractivo. La afirmación “construyendo un ISKCON supremamente atractivo” implica que, a veces, lo atractivo del movimiento Hare Krishna se cubre por nuestro condicionamiento material y por lo tanto no se ve supremamente atractivo desde el interior o el exterior. Podemos hacer cosas para que sea supremamente atractivo.

ISKCON consiste en personas que tratan de avanzar en la conciencia de Krishna pero que aún no están liberadas de sus faltas, y debido a que el mundo se relaciona con la misión de Prabhupada a través del comportamiento de sus siervos, a veces se considera que ISKCON tiene faltas. De hecho, como devotos, nosotros mismos también tenemos esa percepción, por lo que debemos tomar en serio la responsabilidad de asegurar que la gloria del movimiento brille y atraiga a muchas almas condicionadas. En el sentido más simple, “construir un ISKCON supremamente atractivo” significa que cada persona devota debe permitir que el supremamente atractivo inherente se manifieste mediante el buen comportamiento y el desarrollo de amistades espirituales. En el Néctar de la Instrucción, Srila Prabhupada explica los principios simples y atractivos por los cuales ISKCON se ha extendido por todo el mundo:

dadati pratigrhnati
guhyam akhyati prcchati
bhunkte bhojayate caiva
sad-vidham priti-laksanam

“Los seis síntomas de amor que comparte un devoto con otro son: ofrecer regalos como caridad, aceptar regalos caritativos, revelar la mente en forma confidencial, preguntar confidencialmente, aceptar prasada y ofrecer prasada”.

Néctar de la Instrucción, 4

En el significado, Prabhupada escribe: “La Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna ha sido establecida para facilitar esas seis clases de intercambios amorosos entre devotos. Esta Sociedad fue empezada sin ninguna ayuda, pero ahora se está respondiendo a la llamada, y está siguiendo este sistema de tratos mutuos. (…) La vida de la sociedad de conciencia de Krishna se nutre con esas seis clases de intercambio amorosos entre sus miembros; por eso la gente debe recibir la oportunidad de asociarse con los devotos de ISKCON, pues el simple hecho de reciprocar de las seis maneras ya mencionadas permite que el hombre ordinario reviva totalmente su conciencia de Krishna latente”. En el mismo significado, Prabhupada explica que este principio de intercambios amorosos es la base de todas las actividades de nuestra Sociedad. Es la base de la distribución de libros, la distribución de prasadam, el harinama, los festivales de domingo y las interacciones entre nosotros. Con esto, él ha indicado que la base del movimiento Hare Krishna son las relaciones espirituales: intercambios amorosos centrados en Krishna. 

Podemos hablar de varios aspectos del desarrollo de la comunidad o sociedad de ISKCON. Lo primero que me viene a la mente es el varnashrama-dharma: desarrollar comunidades agrícolas, establecer la protección de las vacas, e instituciones educativas para los niños, etc.; pero he decidido no centrarme en estos temas que conforman la estructura de la comunidad. Aunque es importante tratarlos, voy a concentrarme en el principio fundamental de la comunidad: las relaciones. Estas carecen de cierta cualidad necesaria en nuestra Sociedad.

Para poder construir una estructura, los cimientos deben ser sólidos. Si los cimientos de nuestra Sociedad son el amor y la confianza, y si se desarrollan verdaderas amistades entre las personas devotas, entonces existirá un ambiente saludable para que las personas avancen en la conciencia de Krishna. El atractivo de todo esto hará que nos quedemos, atraerá a aquellos que se han ido o que son reservados en su participación, e invitará a la población en general a volverse devotos y devotas. En el movimiento Hare Krishna hay una gran necesidad de despojarse de las interacciones superficiales y desarrollar amistades profundas; relaciones centradas en Krishna, pero que nos mantengan unidos en la conciencia de Krishna y apegados a nuestra verdadera familia espiritual. Tales relaciones no son maya; no hay que evitarlas. Permitirnos expresar emociones humanas de cariño y amor es parte del proceso del bhakti. El bhakti-yoga es cien por cien personalismo. Personalismo significa relaciones. Cada uno de nosotros tiene una relación eterna con Krishna y Sus devotos. Mientras que las relaciones en el mundo material nos atan, las relaciones con los devotos de Krishna, incluso los devotos “insignificantes”, nos liberan. Al hablar con Ramananda Raya, el Señor Chaitanya le preguntó cuál era la actividad más auspiciosa. Ramananda Raya respondió: “La compañía de los devotos de Krishna es la única actividad auspiciosa”. Creo que todos podemos admitir que nuestro progreso en el camino de regreso a Dios mejora y recibe apoyo gracias a todos los devotos del movimiento para la Conciencia de Krishna. Sin la compañía de los devotos de Krishna no hay posibilidad de que regresemos a Dios, pero al aprender a relacionarnos con la familia de Krishna aquí estamos entrenándonos para recuperar una relación con Krishna. Valorando la compañía de las personas devotas, debemos cultivar relaciones personales con ellas.

El núcleo de nuestra existencia es el deseo de tener una relación personal con Krishna. De hecho, la razón por la que existimos es para tener una relación en la que damos placer a Krishna. Intuitivamente sabemos cómo tener relaciones personales, porque originalmente somos personas y Krishna es una persona. Aunque ahora estamos cubiertos por el miedo, la codicia, la lujuria y la envidia, y no podemos entablar relaciones completamente espirituales, tenemos el ejemplo de Prabhupada para mostrarnos el camino de vuelta a las verdaderas relaciones espirituales. Tenemos que seguir su ejemplo como se sigue la luz de un faro. A este respecto, quiero compartir algunas observaciones sobre nuestra familia de ISKCON que he aprendido tras convertirme en madre. Si me atrevo a hablar no es porque sea una espiritualista erudita o tenga una posición en ISKCON, sino simplemente porque tengo alguna experiencia práctica siendo madre y se pueden aplicar muchas cosas a nuestra familia trascendental. Muchas personas devotas se refieren con desaliento a la institucionalización y falta de espontaneidad de ISKCON desde la partida de Prabhupada.

Por favor, permítanme hacer una generalización, recordando que una generalización no busca condenar, sino resaltar un punto: ISKCON como entidad ha perdido su corazón y sentimiento en la búsqueda de orden y organización. En gran medida siento que es porque cuando perdimos la presencia personal de Srila Prabhupada, perdimos no solo a nuestro poderoso líder, nuestro fundador-acharya, sino también a una madre con corazón. A veces los devotos se refieren cariñosamente a Srila Prabhupada como si tuviera el corazón de una madre bengalí, y, de hecho, Srila Prabhupada nos cuidaba como una madre cariñosa. Las madres tienen una capacidad asombrosa para amarnos, aceptarnos como somos, respetarnos y apreciarnos. Pueden ver nuestros defectos pero tienen fe en que los superaremos y nuestros rasgos más elevados prevalecerán. A veces, solo su fe tranquilizadora nos ayuda a conquistar nuestra naturaleza inferior. Nos dan un sentido de autoestima y nos hacen sentir que podemos contribuir en el mundo. Cuando hay peleas entre los hermanos y hermanas, ellas saben cómo pacificar a cada uno y mantener un espíritu cooperativo para el bienestar de toda la familia. Cuando son buenas madres, no solo cuidan de nosotros materialmente, sino que también nos dan dirección espiritual. Prabhupada tenía más capacidad de lo normal para ser paciente y amoroso, y llegamos a considerarlo como nuestro más íntimo cuidador. Creó relaciones espirituales, cariñosas y nutritivas que tanto necesitábamos. Así, reunió a sus seguidores en torno a él con amor y creó la familia de ISKCON.

Todos sabemos que los devotos se unen a ISKCON debido a la relación personal que desarrollan con una persona devota. Naturalmente suele haber alguna introducción como recibir un libro o ver a los devotos en un harinama, pero la mayoría de las personas se unen debido a una relación personal. Nos quedamos debido a las relaciones que desarrollamos, o nos vamos si faltan. 

Las personas que se unieron a Srila Prabhupada al principio cuentan que por lo general lo hicieron debido a la relación personal que desarrollaron con él. Tener una relación con Krishna parece distante, incluso imposible o irreal; pero la relación que desarrollamos con Srila Prabhupada, aunque sea distante, no solo es real, sino que llena toda nuestra existencia. Realmente no hay nada más atractivo en el mundo que sentirnos conectados con Prabhupada.

Satsvarupa Maharaja relata una poderosa experiencia que ató su corazón a Srila Prabhupada. Maharaja había estado visitando el número 26 de la Segunda Avenida, pero sentía reservas para entregarse completamente a Srila Prabhupada. Incluso rechazó la primera iniciación. Él cuenta que quería una invitación personal de Srila Prabhupada y que Prabhupada lo atrapó expertamente con el lazo del afecto amoroso mediante un simple gesto. Una vez, mientras Satsvarupa Maharaja salía de la habitación de Srila Prabhupada, este le dijo de manera muy directa: “Si tú me amas, yo te amaré”. Esto afectó profundamente a Satsvarupa, quien felizmente se rindió a Srila Prabhupada.

En este intercambio y muchos otros, Prabhupada nos mostró que nuestro amor está destinado a los devotos de Krishna. Aunque el “amor” generalmente no se acepta en ISKCON como un término viable excepto en relación con Krishna, Prabhupada no dudó en usarlo en relación con los devotos de Krishna. Lo expresó libre y genuinamente.

Prabhupada conquistó nuestro corazón porque realmente se preocupaba por nosotros. Nos amaba y respetaba y lo demostraba de manera práctica. Sus sentimientos por nosotros eran genuinos; no eran forzados ni superficiales. A pesar de que él era tan grandioso y nosotros tan caídos, solía pedirnos nuestra opinión sobre ciertos asuntos. Se tomaba un tiempo extra para fijarse en nosotros con su mirada y demostrar que nos conocía y nos quería. Apreciaba sinceramente cualquier pequeño intento que hiciéramos para ayudarle a difundir la conciencia de Krishna y nos lo decía. Le gustaba estar con nosotros. Expresaba su preocupación cuando estábamos enfermos y nos daba consejos prácticos para mejorar. Empatizaba sinceramente con nuestras luchas por ser conscientes de Krishna. Para nosotros, todos estos eran signos de su genuino amor por nosotros.

No estamos al nivel de Srila Prabhupada y no podemos generar el potente cambio de corazones que él hizo, pero si somos seres humanos personales y sensibles podemos lograr que el número de personas devotas de Krishna aumente y se mantenga. Aunque Srila Prabhupada era un paramahamsa exaltado, completamente más allá de este mundo, al mismo tiempo también era muy de este mundo, un ser humano muy real, y eso era lo que nos atraía tanto. 

Quiero compartir una historia que ejemplifica una de las cualidades más importantes que podrían mejorarse entre nosotros: “El regalo del rabino”, de The Different Drum, del Dr. Peck. 

Un monasterio había caído en tiempos difíciles. Como resultado de las oleadas de persecución antimonástica de los siglos XVII y XVIII y del auge del laicismo en el siglo XIX, la orden había perdido todas sus casas filiales y había quedado diezmada hasta el punto de que solo quedaban cinco personas en la decadente casa madre: el abad y cuatro monjes, todos de más de setenta años. Claramente era una orden moribunda. 

En los profundos bosques que rodeaban el monasterio había una pequeña cabaña. Un rabino de un pueblo cercano la utilizaba ocasionalmente como ermita. Después de muchos años de oración y contemplación, los viejos monjes se habían vuelto un poco psíquicos, por lo que siempre podían sentir cuando el rabino estaba en su ermita. 

“El rabino está en el bosque, el rabino está de nuevo en el bosque”, se susurraban unos a otros. Mientras agonizaba por la inminente muerte de su orden, al abad se le ocurrió visitar la ermita y preguntar al rabino si, por casualidad, podía ofrecer algún consejo que salvara el monasterio. 

El rabino recibió al abad en su cabaña, pero cuando el abad le explicó el propósito de su visita, el rabino solo pudo compadecerse de él. “¡Sé a lo que te refieres!”, exclamó. “La gente ha perdido su espíritu. Ha ocurrido lo mismo en mi ciudad. Ya casi nadie viene a la sinagoga”. Entonces el viejo abad lloró junto al viejo rabino. Luego leyeron partes de la Torá y hablaron en voz baja de cosas profundas. Llegó el momento en que el abad tuvo que marcharse. Se abrazaron: “Ha sido maravilloso que nos hayamos encontrado después de todos estos años”, dijo el abad, “pero aun así he fallado en mi propósito de mi visita. ¿No hay nada que puedas decirme, ningún consejo que puedas darme que me ayude a salvar mi orden moribunda?”

El rabino respondió: “Lo siento, no tengo ningún consejo para darte. Lo único que puedo decirte es que uno de ustedes es el Mesías”. Cuando el abad regresó al monasterio, sus compañeros lo rodearon y le preguntaron: “Bien, ¿qué dijo el rabino?”

“No pudo ayudarme”, respondió el abad. “Solo lloramos y leímos juntos la Torá. Lo único que dijo, justo cuando me iba, fue algo críptico. Dijo que uno de nosotros es el Mesías. No sé qué quiso decir”.

En los siguientes días, semanas y meses, los viejos monjes reflexionaron sobre el asunto y se preguntaron qué podían significar las palabras del rabino: “¿El Mesías es uno de nosotros? ¿Podría haberse referido a uno de los monjes del monasterio? Si ese es el caso, ¿cuál de ellos? ¿Crees que se refería al abad? Sí, si se refería a alguno de nosotros, probablemente se refería al Padre Abad. Él ha sido nuestro líder por más de una generación. Por otro lado, podría haberse referido al Hermano Thomas. Ciertamente, el hermano Thomas es un hombre santo. Todo el mundo sabe que Thomas es un hombre iluminado. Pero no podía referirse al hermano Elred. Elred suele estar de mal humor. Pero, pensándolo bien, aunque a veces nos azuce, si lo consideramos desde otra perspectiva, Elred casi siempre tiene razón. Tal vez el rabino se refería al hermano Elred. Pero casi seguro no se refería al hermano Philip. Philip es muy pasivo, un completo don nadie. Pero de manera casi misteriosa, tiene el don de siempre estar ahí cuando lo necesitas. Aparece mágicamente a tu lado. Tal vez Philip es el Mesías”.

“Por supuesto que el rabino no se refería a mí. Es imposible que se refiera a mí. Soy una persona común y corriente. Pero ¿y si lo hizo? Supongamos que soy el Mesías. Oh, Dios, yo no. No podría ser tanto para Ti, ¿verdad?”

Mientras reflexionaban de este modo, los viejos monjes empezaron a tratarse unos a otros con extraordinario respeto por si uno de ellos fuera el Mesías; y también comenzaron a tratarse a sí mismos con extraordinario respeto por si ellos mismos eran el Mesías.

Como el bosque en el que estaba situada la ermita era muy hermoso, la gente todavía venía de vez en cuando a visitar el monasterio para hacer un picnic en su pequeño césped, para pasear por algunos de sus senderos, e incluso de vez en cuando para entrar en la ruinosa capilla para meditar. Al hacerlo, sin ser siquiera conscientes de ello, percibían esa aura de respeto extraordinario que ahora empezaba a rodear a los cinco viejos monjes y que parecía irradiar de ellos e impregnar la atmósfera del lugar. Había algo extrañamente atractivo, incluso convincente, en el ambiente. Sin saber por qué, empezaron a volver al monasterio con más frecuencia para merendar, jugar y rezar. Empezaron a traer a sus amigos para que enseñarles este lugar tan especial. Y sus amigos trajeron a sus amigos. 

Entonces sucedió que algunos de los hombres más jóvenes que venían a visitar el monasterio empezaron a hablar cada vez más con los viejos monjes. Al cabo de un tiempo, uno preguntó si podía unirse a ellos. Luego otro. Y otro más. Así, en pocos años, el monasterio se convirtió de nuevo en una orden próspera y, gracias al regalo del rabino, en un vibrante centro de luz y espiritualidad en el reino. 

El significado de esta historia es que respetar y apreciar a los demás son la clave para permitir que el resplandor de las relaciones espirituales brille y atraiga a otros. Y ¡qué atractivas son esas relaciones! 

Basta con considerar la atracción que sentimos por el Chaitanya-charitamrta. Aunque está lleno de filosofía rigurosa que establece que el Señor Chaitanya no es diferente de Krishna, lo que realmente atrae a la mayoría de la gente son las relaciones tan dichosas entre todas las personas devotas. ¿Acaso no anhelamos cada uno de nosotros este tipo de relaciones?

No hay ninguna razón por la que el movimiento Hare Krishna no pueda ser igual de atractivo. Podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿es posible tener este tipo de amistades en una sociedad que está formada por kanistha-adhikaris que, por definición, no saben interactuar adecuadamente con las personas devotas? ¿No estamos simplemente refiriéndonos a la necesidad de convertirnos en madhyama-adhikari, personas devotas que manifiestan las veintiséis cualidades naturales de un devoto? Sí y no. Obviamente nunca está de más destacar la importancia del sadhana-bhakti: cantar dieciséis rondas y seguir los cuatro principios regulativos. Al avanzar en la conciencia de Krishna desarrollamos automáticamente todas las buenas cualidades. Pero eso no significa que no debamos esforzarnos por actuar como damas y caballeros, como vaishnavas. De hecho, estoy completamente convencida de que con un poco de conciencia y ajuste en nuestra actitud y perspectiva se puede crear una gran diferencia.

En sus extensos estudios sobre sociedades, el Dr. Peck da repetidos ejemplos de cómo la persona promedio que no es devota aplica principios de comportamiento y actitudes caballerosas para construir comunidades. Por lo tanto, no es necesario que nos volvamos devotos puros para poder desarrollar amistades y relaciones centradas en Krishna que atraigan a todo el mundo hacia Él. 

He aquí algunos detalles sobre cómo desarrollar personalmente actitudes y comportamientos en nuestras relaciones. Creé la siguiente lista combinando información de investigaciones sobre el desarrollo de comunidades junto con las cualidades de una persona devota. Puedes usar esta lista regularmente para guiarte en tu intento personal de mejorar el vaishnava sanga en tu comunidad.   

Actitudes necesarias para el desarrollo de las relaciones en la comunidad:

  1. Ser consciente de los demás
  2. Buena comunicación
  3. Aprecio y respeto
  4. Trascender las diferencias personales
  5. Honestidad y humildad
  6. Autoanálisis
  7. Empatía
  8. Resolución amigable de conflictos

1. Ser consciente de las necesidades y de las emociones de los demás

Una relación comienza cuando reconocemos que la otra persona existe y que, al igual que nosotros, tiene necesidades y emociones. Sin duda alguna, esto es tan obvio que puede que resulte insultante siquiera decirlo, pero me asombra ver cómo actuamos a veces completamente ajenos a la existencia de los demás. La mayoría de nosotros tendemos a centrarnos en nuestras propias necesidades, a menudo a expensas de las necesidades o emociones de los demás. Puede que ni siquiera nos demos cuenta de que ofendemos o herimos a otra persona devota. La clave aquí es ser consciente. Al igual que la conciencia de Krishna empieza por ser consciente, el trato interpersonal también comienza con el desarrollo de las habilidades necesarias. Tenemos que ser conscientes de cómo les afectan a los demás nuestros comportamientos, actitudes e interacciones. Todas nuestras interacciones tienen algún tipo de efecto, ya sea positivo o negativo. Si tenemos la suerte de enterarnos de que hemos ofendido a alguien, contamos con ventaja para corregir la situación. Aprovecha la oportunidad para abordar el error. No lo dejes pasar. A veces una simple disculpa es todo lo que se necesita para arreglar la relación. Los líderes de nuestra Sociedad deben poner especial cuidado en que así sea. Acortar las distancias, curar las heridas, ser personas de verdad. Como en todo, el primer paso para mejorar es comprender el problema y admitir que existe. 

Algo que ayuda mucho a ser conscientes de los demás es ponerse en su posición. Cuando nos tomamos un momento para reflexionar sobre los sentimientos del otro afloran las cualidades naturales de un devoto, como la compasión, la empatía, la humildad y el amor.

2. Buena comunicación

Es significativo que la palabra “comunicación” tenga una raíz similar a las palabras “comunidad” y “comunión”. La palabra raíz “communis” significa tener algo en común. Krishna es el factor común entre nosotros. La comunicación crea comunión (o compañerismo espiritual) en una comunidad. Estas tres cosas están inextricablemente unidas y la comunicación es el elemento que lo une todo. La comunicación es la característica más importante de la comunidad. Crea y mantiene la comunidad. De hecho, es la base de todas las interacciones sociales en la comunidad. Con una comunicación honesta, se pueden lograr milagros; sin ella no podremos desarrollar una comunidad duradera, incluso si contamos con la filosofía más atractiva.

Este elemento se titula específicamente “buena comunicación” para indicar que hay una diferencia entre la buena y la mala comunicación. La mejor manera de fomentar la buena comunicación es comprender algunos aspectos importantes de la misma. En primer lugar, debe ser bidireccional. La comunicación unidireccional es totalmente ineficaz. Por consiguiente, el tipo de comunicación que se limita a transmitir un mensaje de marido a mujer, de padres a hijos, de líderes a tropa, no sirve para construir relaciones. Como resultado, es probable que los receptores estén insatisfechos, tal vez hasta el punto de rebelarse. Cuando aprendemos a permitir que la comunicación fluya en la otra dirección se aporta fuerza al intercambio. Y, lo que es más importante, aprendemos, porque todo el mundo tiene algo que ofrecer.

La escucha es el aspecto más crucial para que la comunicación fluya en sentido contrario. Está comprobado que escuchar es una de las habilidades menos desarrolladas, y es la más esencial en la comunicación. A menudo, esta es una de las principales causas de que un matrimonio se derrumbe o de que haya malestar entre seguidores y líderes. Si alguien siente que va a ser juzgado, no se abrirá. Si siente que no le valoramos como persona, no hablará. Si no podemos simpatizar con él, no compartirá con nosotros. 

Escuchar abiertamente no significa renunciar a nuestra capacidad de distinguir el bien del mal. Escuchar abiertamente significa que tengo la suficiente amplitud de miras para estar abierto a otros puntos de vista, dándome cuenta de que no siempre tengo razón. Escucho sin juzgar y escucho con respeto y empatía. Significa que tenemos la suficiente integridad para respetar a los demás dondequiera que se encuentren en el camino espiritual. Comprendemos claramente las normas de la conciencia de Krishna y las aplicamos rígidamente en nosotros mismos. Predicamos y tratamos de animar a los demás pero con el máximo respeto, sabiendo que no tenemos que hacer de jueces en sus vidas. Sin esta actitud la verdadera comunicación se vuelve imposible.

Todos sabemos lo que es intentar comunicarse con alguien que ya nos ha juzgado o que no simpatiza con nuestros puntos de vista. Es un esfuerzo infructuoso para ambas personas. Merece la pena trabajar por una comunicación real. Es posible, es satisfactoria y, lo más importante, es absolutamente necesaria para la armonía y el progreso.

3. Aprecio y respeto

Podríamos dedicar mucho tiempo a la importancia de apreciar a los demás. Srila Prabhupada lo demostró con su ejemplo personal y lo enfatizó en su prédica. A pesar de ser un devoto tan exaltado, Prabhupada siempre veía lo bueno hasta en el más pequeño de nosotros, y quería que sus discípulos y discípulas también tuvieran esta visión. El escribió a Tamal Krishna Maharaja en 1968: “Tu aprecio por el servicio de tus hermanos espirituales es muy loable. En realidad, la tarea principal de los devotos y devotas es apreciar el valor de los demás. Nadie debe criticar a nadie. Porque todo el mundo se dedica al servicio del Señor, según la capacidad de cada uno, y lo que ocurre es que Krishna quiere ver hasta qué punto uno es sincero en prestarle servicio”.

No se trata de respetar al devoto que ocupa una gran posición y no respetar al devoto que ocupa una pequeña posición. Si nos tomamos el tiempo para considerar la contribución de cada persona devota y lo que tenemos que hacer para difundir la conciencia de Krishna, se hace bastante fácil apreciar el valor de cada una de ellas. Prabhupada escribió en cartas que todos y cada uno de los devotos y devotas eran muy importantes para él. De hecho, en una carta escribió que todos éramos miembros de su propio cuerpo. ¡Qué importantes éramos todos para él! Reflexionemos sobre esto más a menudo, y veamos que Krishna, también, aprecia el servicio de cada persona devota. Si recordamos esto, apreciaremos y respetaremos a todos nuestros hermanos y hermanas espirituales, independientemente de su posición o estatus. Y si somos humildes con relación a nuestra propia posición en la conciencia de Krishna podremos ver que los demás tienen mucho que ofrecer, como nosotros.

Esta cualidad es muy importante para todas las personas devotas, pero puede ser que las que ocupan cargos administrativos tengan dificultades en adquirirla. Hace varios años, gestionaba los horarios de unas veinte devotas. Como es habitual, la cantidad de servicio superaba la capacidad las devotas disponibles, por lo que me resultaba muy difícil cubrir cada servicio. Me di cuenta de que tendía a juzgar el valor de una devota por la cantidad de servicio que realizaba. No tenía buena opinión particularmente de una joven madre que pasaba la mayor parte de su tiempo cuidando a su hija. Consideraba que debería hacer mucho más para ayudar. De hecho, empecé a clasificar a todas las personas con las que trataba: buen devoto, no tan buen devoto, etc.

Un día, una de las devotas más fiables cayó enferma y parecía que la cosa iba para largo.  Yo no sabía cómo ayudarla con su enfermedad y ciertamente tenía poco tiempo para hacerlo. La devota a la que yo juzgaba se encargó de cuidar a la enferma dándole medicinas especiales y prasadam. Había estado estudiando fitoterapia y curas naturales, y tenía un don para tratar a las personas devotas. Parecía algo insignificante, pero adquirí una poderosa comprensión. Por la gracia de Krishna vi muy claramente lo equivocado que era juzgar a las personas devotas. Cada devoto, cada entidad viviente, no importa lo insignificante que sea, tiene algo valioso que ofrecer al movimiento de la conciencia de Krishna, incluso si desde nuestra pequeña perspectiva no sabemos lo que es. Cada persona devota tiene un lugar especial en la familia de Krishna y me di cuenta de que no era nadie para negárselo, ni siquiera en mi mente. Aunque a veces sigo fallando, recuerdo la lección que me dio esta joven madre y recupero un poco de humildad y corrijo mi mentalidad. 

La incapacidad de ser ecuánimes con todos es quizás la violencia más grave que podemos cometer y ya ha creado estragos en el movimiento Hare Krishna de diversas maneras. A veces vemos distinciones antagónicas entre los discípulos de Prabhupada y los discípulos de otros gurus, entre hombres y mujeres, renunciantes y padres de familia, líderes y devotos de rango, núcleo y congregación. Quién es más y quién es menos. Pensamos que quien tiene una posición debe ser más avanzado. Pero este tipo de mentalidad elitista destruirá el movimiento Hare Krishna.

Prabhupada nos dijo que no hay ninguna fuerza en el mundo que pueda detener el progreso del movimiento Hare Krishna… excepto por una. El movimiento Hare Krishna se puede destruir desde dentro. En 1976 surgió una controversia entre los grhasthas y los sannyasis que preocupó mucho a Prabhupada. Prabhupada esperó pacientemente a ver cómo se manejaba la controversia, pero a medida que el conflicto continuaba,sintió que no se estaba tratando adecuadamente, así que Prabhupada intervino para ofrecer su consejo. Destacó su profundo aprecio por todas las personas devotas, incluso las más diminutas. En una ocasión, mientras reflexionaba sobre las repercusiones de aquella controversia, señaló que no podía rechazar el amor y la devoción de quien hacía un pequeño elemento decorativo en su escritorio. Dijo que era su responsabilidad ayudar a todos a servir a Krishna y comentó: “La política partidista lo estropeará todo”.

Prabhupada señaló que este tipo de mentalidad causó un grave declive de la cultura védica a lo largo de la historia. Explicó que la población mahometana en la India no se había importado de otros países; eran personas de las clases bajas hindúes que se convirtieron. 

Hacer distinciones entre mejores o peores devotos (o devotos potenciales como se ve en la historia de Dhruva Maharaja) es extremadamente peligroso. No podemos permitirnos perder a ninguna persona devota debido a esta visión estrecha; una simple dosis de apreciación honesta controlará esta tendencia. Una forma práctica de aumentar nuestro aprecio es glorificar abiertamente a las personas devotas. En un templo de la costa este los devotos se reunieron para una sesión en la que cada uno glorificó las buenas cualidades de los demás. Los devotos dijeron que siempre recordarían esta experiencia alentadora. Aunque no lo hagamos en grupo, cada uno de nosotros puede comprometerse a glorificar y apreciar las buenas cualidades de algunas personas devotas cada día. Al igual que los Goswamis ofrecían reverencias a personas devotas un número fijo de veces al día, nosotros también podemos hacer votos para apreciar abiertamente a las personas que conocemos y con las que trabajamos cada día. Esto mejorará en gran medida nuestra propia actitud hacia nuestros hermanos y hermanas espirituales, y beneficiará a aquellos que lo escuchen.

Un devoto en San Diego compiló el libro llamado Cómo llegué a la Conciencia de Krishna, y al leerlo me resulta difícil no apreciar lo exaltada que es cada persona. Cada uno de nosotros tiene que superar muchos obstáculos y estar muy decidido a unirse a esta familia trascendental. No olvidemos lo especial que es cada devoto.

4. Trascender las diferencias individuales

Según las conclusiones del Dr. Peck en su libro The Different Drum, si tuviéramos que destacar el enfoque más importante que debe tener una comunidad sería este. El Dr. Peck estudió comunidades de diversos tamaños, desde simples grupos de personas a grandes instituciones, etc. En todos los casos llegó a la conclusión de que la actitud más importante para el desarrollo de una comunidad es la capacidad de sus miembros de apreciar las diferencias que aportan individualmente a la misma. Las diferencias no se deben ver como una amenaza o algo a superar, sino que se deben considerar como algo valioso.

Recientemente tuve una conversación con Burke Rochford, un profesor de sociología en una universidad de Vermont. Él ha hecho un par de encuestas sobre ISKCON, ha escrito un libro sobre el movimiento Hare Krishna y tiene un interés personal en cómo estamos criando a nuestra primera generación. De hecho, recientemente vino a impartir clases al gurukula de Alachua durante una semana. Estuvimos hablando sobre las tensiones que existen entre el núcleo del movimiento Hare Krishna y la congregación (que a veces se manifiestan entre las familias y los renunciantes). Comentó que, en su opinión, la cuestión más crucial para el movimiento Hare Krishna en este momento es si nuestros miembros pueden aprender a afrontar las diferencias (entre estatus o ashramas) sin ser críticos, y cómo hacerlo. ¿Podemos convertir las pequeñas diferencias en un debate progresista? ¿Podemos construir puentes en lugar de crear mayores brechas? Me pareció interesante que señalara inmediatamente la importancia fundamental de ser capaces de trascender las diferencias entre nosotros. 

5. Honestidad 

Trascender las diferencias individuales no significa ignorar las diferencias naturales de varna y ashrama, o no observar los papeles que cada uno de nosotros debe desempeñar. Significa ir más allá de las diferencias que encontramos en nuestros distintos puntos de vista y en nuestras diferentes habilidades. En gran medida significa simplemente apreciar las diferencias entre nosotros como si fueran regalos. Algunos serán distribuidores de libros, otros serán renunciantes, otras serán madres. No todos coincidirán en todos los temas de la conciencia de Krishna, pero estas son las diferencias que nos convierten en la Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna. 

Prabhupada nos enseñó que las diferencias son naturales y deseables para servir a Krishna. A menudo señalaba que incluso entre las personas devotas más elevados, las gopis, hay dos campos opuestos con puntos de vista diferentes sobre cómo servir mejor a Krishna. Dijo que incluso los acharyas a veces no están de acuerdo en ciertos puntos. Está bien y es de esperar. 

Aprendamos a aceptar las diferencias como algo valioso para el movimiento de Prabhupada. Abandonemos nuestras actitudes críticas y condenatorias. La mejor manera de transformar actitudes es comprometernos con la coexistencia. Comprometidos con Prabhupada y con los demás. Sin importar las dificultades o las diferencias, seguiré participando en el movimiento de Prabhupada en las buenas y en las malas.

Prabhupada nos enseñó que una persona devota es franca en su comportamiento. La honestidad no necesita mucha explicación. A veces pensamos que, si se usan en beneficio de la Sociedad, los tratos diplomáticos son loables. La mayoría de las veces esta estrategia tiende a ser contraproducente; quizás lo mejor sea mantenerse francos.

6. Autoanálisis

Al igual que cada persona devota debe prestar atención al crecimiento personal, la comunidad también debe esforzarse en este sentido. Tenemos que ser autocríticos, abiertos y reflexivos a los comentarios de los demás para poder mantener la salud espiritual individual y colectiva. Cuando los individuos de la comunidad alzan su voz, naturalmente se genera autoanálisis. No debemos considerarlo como una expresión de rivalidad o negatividad, ni tampoco ignorar los comentarios. Es una oportunidad importante para mejorar y siempre tenemos que estar atentos para aprovechar la oportunidad de avanzar.

7. Empatía

Solo las personas devotas podemos sentir verdadera empatía porque entendemos la posición original del alma espiritual y lo mucho que el alma se ha desviado de esa posición. Debido a que una persona devota tiene un corazón bienintencionado, su compasión por los demás se despierta fácilmente. Ella simpatiza con el sufrimiento de todas las entidades vivientes. Aunque nos debería resultar natural empatizar con nuestros hermanos y hermanas espirituales, es sorprendente lo mucho que nos abstenemos de expresar nuestra empatía natural por sus luchas o su dolor. Una vez más, hago hincapié en la importancia de expresar sentimientos en nuestras relaciones.

8. Resolución amigable de conflictos

Como todo el mundo sabe, los conflictos surgen de forma natural; no se pueden evitar. Somos realistas y una persona realista afronta los conflictos o las discrepancias de frente. Aun así, debemos tratar a los demás con el máximo respeto. 

Así pues, estos son algunos de los pilares esenciales para una verdadera comunidad de personas devotas. Cuando tomemos medidas prácticas para aplicar estas actitudes en nuestra vida veremos una diferencia inmediata a nuestro alrededor. En mis experiencias tratando con mi hijo o con mis amigos, siempre que percibo algún problema suele llevarme tiempo conseguir la determinación de hacer algo para cambiar mi comportamiento. Pero en cuanto hago algún intento, por pequeño que sea, veo resultados considerables en mis relaciones. También sé mejor que nadie cuáles son mis defectos. A veces me tomo un minuto para evaluar dónde estoy flaqueando y luego pienso en cómo mejorar mi próxima interacción con otra persona devota. Una vez, una devota me explicó cómo se relacionaba con su marido, que era una persona especialmente difícil de tratar. Sabía que siempre que tuviera que lidiar con él habría problemas. Decidió asegurarse de que todos los encuentros fueran lo más fluidos posible y, para conseguirlo, decidió premeditar ser cortés, complaciente y rendida antes de ver a su marido. Sabía cuándo iba a ver a su marido la próxima vez y se tomaba un momento para prepararse mentalmente para cualquier intercambio que pudiera producirse. Así que no hay nada malo en reflexionar en nuestro trato y hacer pequeñas prácticas como esta. 

Estas cosas no son revolucionarias ni novedosas, pero en algún momento tenemos que reconocer su importancia y hacer algo para introducir cambios. Como he mencionado antes, gran parte de lo que estamos hablando aquí son cambios en nuestra vida cotidiana. Como sugirió un devoto, se debe predicar fuertemente la importancia de establecer relaciones y amistades en nuestra Sociedad, además de recordar constantemente que se canten dieciséis rondas y se sigan los cuatro principios regulativos.


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