Antecedentes de la propuesta para un Ministerio de la Mujer

Por Sudharma dasi

En 1994, el GBC y los presidentes de los templos de Norteamérica se reunieron en Dallas, Texas. ISKCON Communications, ISKCON Foundation, varios miembros del GBC de Nortamérica y el organismo de presidentes de templos, incluyendo Bhakti Tirtha Swami, Bir Krishna Gosvami, Anuttama dasa y otros, tenían un gran interés en abordar las incongruencias sociales de nuestra sociedad. Y con razón: estábamos en un estado de transición tras la partida de Srila Prabhupada, y los problemas eran graves. Las dificultades habían llovido sobre nuestra sociedad como una intensa tormenta y a menudo nos sentíamos como si estuviéramos bajo esa oscura nube de lluvia. Las dificultades y los quebrantamientos eran reales y habían arrancado la esperanza, la felicidad y la confianza de demasiadas personas en el movimiento Hare Krishna.

Ahora era el momento de reconstruir, de reflexionar de forma madura y de sanar. Se nos instaba a marcar la diferencia.

El primer paso en ese proceso de curación era arrojar luz sobre las áreas en las que se había producido el mayor daño. Queríamos empezar a abordar esos problemas; marcar la diferencia y ayudar a sanar nuestra sociedad.

Aunque había muchas cuestiones que dividían a nuestras comunidades, como las relativas al liderazgo, las finanzas y la iniciación, pensamos inmediatamente en nuestras mujeres y niños, donde se habían producido los abusos más graves y se les había privado de derechos.

Y en ese sentido hubo una serie de simposios (audiencias), donde se pudieron escuchar las voces y se implementaron programas.

Después de estas conversaciones, en 1996, se formaron Children of Krishna (Los niños de Krishna) y la Oficina de Protección al Menor. Al comienzo, ambas fueron financiadas casi únicamente por la generosidad y el profundo compromiso de Rukmini y Anuttama Prabhus.

Dado el apoyo y al clima de las reuniones, estaba claro que había llegado el momento de escuchar las voces de las mujeres y los jóvenes. Manorama dasa asistió representando a los gurukulis. Y con el apoyo de muchas personas devotas, yo tenía en mis manos la propuesta de establecer un Consejo de Mujeres para tratar los temas que afectaban a las vaishnavis.

Teníamos la intención de solicitar permiso para formar un Consejo de devotos mayores maduros y considerador que escucharan, identificaran y luego propusieran soluciones para los problemas urgentes relacionados con las mujeres. Pero Bhaktitirtha Swami me llamó a un lado y me dijo: «Lo que necesitan no es un Consejo, sino un Ministerio. Eso las empoderará, prolongará el diálogo y proporcionará un marco y un mecanismo para introducir cambios y educación». Y Burke Rochford, que también se encontraba presente aquel día, me instruyó sobre cómo organizar y cultivar las relaciones en esa posición.

Sin embargo, tenía algunas preocupaciones. Pensaba que, si formábamos un Ministerio, nos enfrentaríamos solas a los problemas. Pero Bhaktitirtha Swami me aseguró que se podía incluir a los hombres y que ellos apoyarían la causa.

Ese día formamos dos Ministerios, uno para los jóvenes y otro para las vaishnavis, que continúan hasta el día de hoy.

A veces pienso que podría haber sido beneficioso empezar con un Consejo, o mejor aún, haber empezado simultáneamente con ambos. Un Consejo podría haber proporcionado una oportunidad más directa para que hombres y mujeres trabajaran juntos, con una visión más amplia para el entendimiento social en el movimiento Hare Krishna. También nos habríamos beneficiado de una mayor audiencia y del desarrollo de un entendimiento mutuo. Pero se ha logrado una gran cantidad de trabajo a través de estos Ministerios debido al efusivo apoyo de muchas personas en nuestra sociedad, especialmente los devotos que mencioné anteriormente.


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