La respuesta de Saudamani

14 de febrero de 1988

Ekadasi

Querida Pranada Prabhu:

Por favor, acepta mis humildes reverencias. Toda gloria a Srila Prabhupada.

Me ha gustado mucho tu carta del 17 de enero de 1988, sobre el papel de las mujeres en ISKCON y, en particular, sobre el hecho de que den clases del Bhagavatam. Has expresado tus ideas de manera muy clara y tus puntos están bien documentados. Cuesta imaginar que una persona devota honesta no se conmueva con tu carta y que no considere seriamente ayudar a cambiar las cosas y anime a las autoridades para que incluyan a las mujeres cualificadas en el cronograma para dar clases del Srimad-Bhagavatam.

¿Me das permiso para divulgar tu carta? (Me gustaría enviar algunas copias con mi esposo para que los miembros del GBC en India las lean.) Además, si logras tolerar mi falta de talento para escribir, me gustaría compartir algunas reflexiones sobre este asunto. Puedes darme tu opinión para poder refinarlas un poco más. 

Hemos cometido muchos errores en la manera de gestionar el ISKCON de Srila Prabhupada. La tendencia ahora es rectificar. Y esto significa entender claramente lo que Srila Prabhupada quería e implementarlo de manera impecable. Así lo estamos haciendo en muchas áreas. Las discrepancias sobre los roles que se adjudican a las mujeres en ISKCON no es algo insignificante que deba dejarse de lado hasta que se resuelvan los problemas “más importantes”. Desobedecer las instrucciones de Srila Prabhupada no es precisamente un problema pequeño, considerando que esta desobediencia ofende a la mitad de la población vaishnava del movimiento Hare Krishna Hare Krishna. Y realmente, en el fondo el único problema es nuestra enemiga maya’ en su forma de ego falso y de lujuria, que nos impide difundir el amor por Krishna con plena capacidad.

No es una cuestión de hombres versus mujeres, y mujeres versus hombres. Es una cuestión de maya versus conciencia de Krishna. Estamos atrofiados en nuestro crecimiento: hombres, mujeres, niños y niñas.

El hombre devoto se une al movimiento Hare Krishna deseando aceptar que él no es Dios, sino que Krishna es Dios. Pero por la influencia de maya, puede que intente situarse en la posición más alta. Esto me preocupa: las “palabras floridas de los Vedas” pueden proporcionar varias citas que, si se malinterpretan, quizás den a nuestros hombres devotos la falsa impresión de superioridad categórica sobre las mujeres devotas. Esto puede ser un gran impedimento a la hora de comprender la humildad. Al eliminar a todas las mujeres de la competencia por ser la mejor persona devota, entonces el devoto hombre se siente fuerte para competir con otros hombres. Y no acaba ahí: “¿De quién eres discípulo/a? ¿Eres discípulo/a de Srila Prabhupada? ¿Hace cuánto que eres devoto/a? ¿En qué ashrama estás? ¿Cuál es tu varna?” Algo así como: “¿Qué tan importante eres?”

Con esto no estoy diciendo que todos los hombres en ISKCON padecen de esta ilusión de sentirse superiores categóricamente que las mujeres; tampoco estoy diciendo que solo los hombres en ISKCON tienen problemas de ego falso. Lo que me preocupa es que tengamos leyes no escritas y comportamientos que se mezclen con la formación que damos a las personas devotas, y que estos anulen la tarea de erradicar nuestro ego falso. Es posible que un hombre ingenuo reciba formación para creerse superior a la mitad de la comunidad vaishnava; y es posible que a una mujer ingenua se le haga creer que es incapaz de aspirar al servicio devocional puro y completo.

No debemos envidiar a nadie. Debemos tener fe en que el servicio devocional es completamente espiritual y, como tal, puede expandirse ilimitadamente. El avance de las demás personas devotas no puede impedir mi avance. En otras palabras, cuantas más personas devotas demuestren y prediquen el servicio devocional puro sin las limitaciones artificiales que impone nuestra perspectiva condicionada, más se expandirá la energía espiritual hacia afuera y hacia afuera y hacia todo el universo. ¡Realmente puede ser una explosión Hare Krishna extática!

Este es el movimiento de sankirtana. El yuga-dharma es sankirtana. Necesitamos entusiasmar a cada hombre, mujer, niño y niña para que prediquen la conciencia de Krishna. El Señor Chaitanya era el devoto perfecto y nos enseñó a considerarnos más bajos que la hierba en la calle. Srimati Radharani nos enseña a ayudar a otras personas devotas a servir a Krishna. Si eliminamos los obstáculos para el servicio devocional impuestos a las devotas, todos nos veremos beneficiados. Cuando el movimiento Hare Krishna de Srila Prabhupada finalmente “se recupere” y empecemos a prosperar, será impresionante. Creo seriamente que este “problema de la mujer” es tan grave como nuestra mala comprensión del asunto del guru.

¡Nos volvemos vulnerables al sexo ilícito si vemos a las mujeres como objetos de explotación y como la servidumbre! Me recuerda a los cristianos que usan las referencias de la Biblia sobre el “dominio” de las personas sobre las bestias como justificación para comérselas. Mediante el uso equivocado de la palabra “protección” hemos justificado el abuso, la explotación, el prejuicio y el acaparamiento de varias de las actividades devocionales de otras personas devotas – las mujeres apenas son objetos de los sentidos para ser usadas por los hombres. Con demasiada frecuencia esto conduce a una mayor tolerancia del sexo ilícito. De hecho, me he percatado de que, cuando hay situaciones en las que se impone fuertemente que las mujeres se mantengan en su supuesto lugar, ha sido acompañado de sexo ilícito.

Yo considero los primeros diez años de ISKCON como nuestra niñez espiritual. Los y las jóvenes convivíamos mezclados porque aún no habíamos entendido que, materialmente hablando, necesitábamos diferenciar y orquestar cuidadosamente la interacción entre hombres y mujeres. Esta convivencia se deriva del respeto mutuo en la relación entre madre e hijo. (No estoy diciendo que en nuestra sociedad no pueda haber cierta convivencia informal entre hombres y mujeres; lo que digo es que todos tenemos que recibir el mismo acceso a este proceso espiritual.)

Considero que la segunda década de ISKCON es como nuestra adolescencia espiritual. Los intentos de “desconectar” a las mujeres de nuestro movimiento Hare Krishna podrían perdonarse en nombre de nuestra inmadurez. La adolescencia es básicamente un período de confusión relacionado con la dualidad de lo masculino y lo femenino. Y es un período doloroso.

¡Pero ahora nos toca crecer! Tanto desde dentro del movimiento Hare Krishna como desde afuera, nos vemos forzados a reconocer los derechos y las responsabilidades de la mujer devota para predicar y trabajar en promover la conciencia de Krishna con los talentos que Dios le ha otorgado, de acuerdo con las instrucciones de Srila Prabhupada.

Mi esperanza es que los hombres y las mujeres del movimiento Hare Krishna oren, hablen y aclaren el rol de las mujeres, y así juntos faciliten este rol.

“En la sociedad humana de todas partes del mundo hay millones y billones de hombres y mujeres, y prácticamente todos ellos son poco inteligentes, porque tienen muy poco conocimiento acerca del alma espiritual. Casi todos ellos tienen una concepción errónea de la vida, pues se identifican con el cuerpo material burdo y con el cuerpo material sutil, cosa que, de hecho, no son”. (Srimad-Bhagavatam 2.3.1, significado).

¿Qué se puede hacer en la práctica? Decimos que los hombres y las mujeres son espiritualmente iguales. Incluso en el significado del infame verso del Bhagavatam que dice que “el corazón de la mujer es como el de una zorra” y en el que Srila Prabhupada cita el consejo de Chanakya Pandita (“nunca confíes en una mujer ni en un político”), vemos que Srila Prabhupada también reivindica la igualdad a nivel espiritual:

“Chanakya Pandita nos aconseja: visvaso naiva kartavyah strisu raja-kulesu ca: «Nunca te fíes ni de una mujer ni de un político». Aparte de quien se ha elevado al estado de conciencia espiritual, todo el mundo está condicionado y caído, y con mayor razón las mujeres, que son menos inteligentes que los hombres. A las mujeres se las ha comparado con los shudras y los vaisyas (striyo vaisyas taths sudrah)Sin embargo, en el plano espiritual, cuando nos elevamos al estado de conciencia de Krishna, todos somos iguales, y ya no importa si somos hombres, mujeres, shudras o lo que sea”. (Bhag. 9.14.36, significado) [Cursivas añadidas]

¿Cómo podemos demostrar que practicamos la igualdad espiritual que predicamos? Me parece que debemos demostrar que en ISKCON las diferentes actividades devocionales están al alcance de todo el mundo.

Enseñamos que él o ella no son el cuerpo; que son almas espirituales. Que el alma es activa. Entonces, ¿qué hace el alma? ¡El alma espiritual hace servicio espiritual! Debemos ser cuidadosos y facilitar el servicio devocional. El Señor Chaitanya ha abierto de par en par el almacén del amor por Dios y lo está entregando de manera gratuita. Hemos recibido la oportunidad de distribuir el servicio devocional, y no debemos hurtarlo y acapararlo como si fuéramos siervos deshonestos. Debemos practicar el servicio devocional y enseñarlo a otros. Tenemos que ver a las mujeres, así como a los hombres, escuchando, cantando y adorando a la Deidad.

Las personas devotas deben ocuparse en los nueve procesos del servicio devocional. En el Néctar de la devoción (especialmente en los capítulos doce y trece), Srila Prabhupada comenta sobre las diferentes actividades devocionales de las personas devotas. Al inicio del capítulo trece, Srila Prabhupada escribe: “Rupa Goswami ha dicho que cinco clases de las actividades devocionales – es decir, residir en Mathura, venerar a la Deidad del Señor, recitar El Srimad-Bhagavatam, servir a un devoto y cantar el mantra Hare Krishna– son tan poderosas, que un pequeño apego a cualquiera de estas cinco actividades puede despertar el éxtasis devocional hasta en un neófito”. Entonces, debemos entusiasmar a todas las personas devotas –hombres y mujeres– para que participen en estas actividades devocionales.

En cuanto a que las mujeres demos clases del Srimad-Bhagavatam, concuerdo con que es un buen primer paso para abordar el problema mayor del rol de la mujer en ISKCON. Para las personas devotas, la clase del Srimad-Bhagavatam es el programa más especial de todos. Por escuchar apropiadamente se despierta el deseo de predicar, y para predicar se debe escuchar bien… la dialéctica trascendental. Estoy segura de que la posibilidad de preparar y dar la clase del Srimad-Bhagavatam hará que las mujeres lean y escuchen mejor. Estoy segura de que entre nosotras hay mujeres que pueden aprender a dar clases del Srimad-Bhagavatam que iluminarán y animarán a las personas devotas.

Sin embargo, me temo que muchas de las mujeres cualificadas se abstendrán de hacerlo al sentirse intimidadas por el estigma de que las mujeres no pueden dar clase. Por supuesto, se supone que las mujeres deben ser tímidas. Pero, por otro lado, Prabhupada animó a las mujeres a que fueran predicadoras valientes. ¿Acaso dar clase del Bhagavatam implica que las mujeres no sean tímidas? Dar clases del Srimad-Bhagavatam es una herramienta muy valiosa para mejorar la capacidad de hablar y comprender. 

Así pues, creo que a las mujeres se las debe animar a dar clases del Bhagavatam. He visto chicas muy vergonzosas –incluso las tímidas chicas indias de Guyana y Trinidad– que han aprendido a acercarse exitosamente a hombres y mujeres en las calles y en los aeropuertos para darles el Srimad-Bhagavatam a cambio de donaciones. Y después de escuchar a las personas devotas compartiendo su comprensión del servicio devocional y del Srimad-Bhagavatam, es normal que las mujeres devotas quieran devolver el favor y que sean capaces de superar el pequeño obstáculo de sentirse incómodas al hablar en público.

Esta carta se está alargando y, evidentemente, escribir no es lo mío. Preferiría tener la oportunidad de hablar amistosamente y tener un debate con las personas devotas.

Pero quiero agregar algunas ideas en respuesta a los argumentos en contra de que las mujeres den clase, planteadas por los estudiantes de J. Swami.

  1. Que las mujeres den clases va en contra del varnashrama.

Si queremos ser un ejemplo para la sociedad en general y demostrarles el éxito del varnashrama dentro de nuestro movimiento Hare Krishna, debemos establecer claramente las diferencias entre realizar las diferentes actividades espirituales (como la japa, la clase del Srimad-Bhagavatam, la adoración a las Deidades, el aceptar y recibir iniciación de un guru auténtico) y llevar a cabo diferentes roles que podemos desempeñar según nuestros guna y karma. Hay mucha confusión respecto a este punto. Debemos distinguir entre a lo que me referiré como actividades vaishnavas y nuestros roles dentro del varnashrama.

Los roles que deberían desempeñar las mujeres y si tienen o no sus propios varnas ashramas es un tema abierto al debate. Encontré un artículo al respecto escrito por Urmila Prabhu, de Detroit. Sé que era un tema del que se hablaba mucho en Gita-nagari, cuando mi esposo y Murarivadala Prabhu dirigían el Varnashrama Town Meetings. Así pues, estos temas se deberían elaborar cuidadosamente.

¿Cómo se puede argumentar seriamente que, en nombre de demostrar el varnashrama, los servicios de dar clases, adorar a la Deidad, etc., están determinados por el nacimiento? Tal como señalas en tu carta, si la vida espiritual dependiera de nuestro nacimiento, incluso la gran mayoría de los hombres en el movimiento Hare Krishna no podrían adorar a las Deidades ni dar clases.

Un devoto debe levantarse temprano, cantar, adorar a la Deidad, tal vez dar clase del Srimad-Bhagavatam, luego a lo largo del día ocuparse en la carpintería o hacer algún trabajo artístico, actividades que tradicionalmente son consideradas propias de los shudras –lo cual no significa que estemos mezclando todo. Como almas espirituales todos somos iguales y se nos anima a ejecutar actividades vaishnavas. De hecho, estas prácticas nos fortalecerán para desempeñar varios roles en la conciencia de Krishna. No estamos intentando recrear un sistema de castas. Srila Prabhupada no se tomó todas estas molestias para convertirnos al hinduismo. Aspiramos a volvernos personas devotas de Krishna y a situarnos en la trascendencia.

Incluso para que una mujer pueda demostrar apropiadamente su rol de esposa casta, debe cantar 16 rondas, escuchar el Srimad-Bhagavatam y adorar a la Deidad. ¿Te imaginas lo tedioso que sería para una mujer desempeñar el rol de esposa y madre y permanecer todo el día, o toda la vida, sin volverse consciente de Krishna? No parece ser una carrera a largo plazo. La mayoría de los hombres grihasthas que se organizan bien en su vida familiar, están ansiosos por minimizar las actividades domésticas de sus esposas y ocuparlas en la prédica de la conciencia de Krishna.

Creo que hay mucha confusión acerca de lo que es védico, del rol de las mujeres en el varnashrama y de lo que es la conciencia de Krishna.

Podemos empezar a investigar el asunto con el Srimad-Bhagavatam, Canto Séptimo, capítulo once, versos 25-29. El capítulo se titula: “La sociedad perfecta: Las cuatro clases sociales”. En esos versos se describe el rol de las mujeres.

En Vrindavana, en 1976, Chandrika Prabhu me dio una lista de las dieciocho cualidades de una mujer casta. Ella me dijo que Srila Prabhupada había agrupado esta lista a partir de sus significados poco después de completar el Séptimo Canto. Aparentemente le dijo a Rupa-vilasa Prabhu que se debía formar a las jóvenes en estas cualidades: (1) ser servicial, (2) tener buena disposición, (3) ser dedicada, (4) vestirse apropiadamente, (5) tener buena higiene, (6) tener la casa limpia y decorada, (7) ser modesta, (8) controlar sus sentidos, (9) ser veraz, (10) hablar apropiadamente, (11) tener un comportamiento afectuoso según el tiempo y la circunstancia, (12) no ser codiciosa, (13) estar satisfecha en todas las circunstancias, (14) ser experta en todos los asuntos del hogar, (15) estar completamente familiarizada con los temas religiosos*, (16) ser cuidadosa, (17) seguir los pasos de la diosa de la fortuna, y (18) no seguir al marido si este se desvía.

 *Srila Prabhupada dijo que esta es la cualidad más importante en una mujer casta. 

Esta es una buena lista porque nos ahorra tener que especular o inventar qué significa ser casta.

Dado el actual concepto erróneo en ISKCON de lo que significa ser casta, me pregunto si consideraríamos castas a Rukmini y a Draupadi. Hemos escuchado cómo Rukmini ayudó a Krishna a luchar contra los príncipes y Jarasanda, y cómo condujo el carro mientras Krishna la rescataba de Sisupala.

¿Recuerdas la descripción de Draupadi empujando a Jayadratha fuera del carro cuando este la estaba intentando secuestrar?

¿Has leído esa maravillosa descripción del Mahabharata, capítulos 232 y 233 (Draupadi Satyabhama Sambhava Parva)? Draupadi le cuenta a Satyabhama cómo está organizando todos los tesoros y asuntos de Yudhisthira. Increíble. Mujeres hablando sobre temas de administración.

El punto principal es que debemos entender racionalmente lo que Srila Prabhupada dice sobre el varnashrama y nuestras prácticas espirituales. No queremos inventarnos nada, como que Kirtanananda Swami dé sannyasa a las mujeres, lo cual sí que viola las instrucciones de las Escrituras y la instrucción de Prabhupada.

Estoy de acuerdo con tu argumento de que las citas de las cartas de Srila Prabhupada que respaldan que las mujeres den clases, son todos puntos filosóficos. No son solo instrucciones específicas. Es interesante que durante el encuentro de discípulos de Prabhupada hace un año en Nueva York, la gente de New Vrindavana usó un argumento similar para negarse a seguir las cartas de Srila Prabhupada para apoyar la idea de que el reciente sistema zonal de acharyas no era el deseo de Srila Prabhupada. Ellos querían limitarse a lo que está escrito en los libros; el argumento contrario que prevaleció fue que sus cartas pueden hacer la función de sadhu (como en guru, sastra sadhu).

Gracias por tu paciencia al escucharme. Espero que pronto podamos tener más conversaciones.

Tu servidora,

Saudamani-devi dasi

Lee la «Carta de Pranada dasi a Saudamani dasi»


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